La canción que se te pega
enero 5th, 2012 Comentarios desactivados
Pasábamos las vacaciones en un tranquilo hostal de surfos, en una playita costarricense, nada mal para comenzar el año. Reinaba la tranquilidad, el silencio y la vida saludable, pero cada noche al llegar las 12:00 Michel Teló despertaba la pulsión de una tribu que permanecía, mientras tanto, oculta.
Ya sabemos, es ligador y desínvido el brasileño. Y si lo sabremos los sudamericanos; competencia desleal es la que tenemos en el campo de la seducción. Pero esta canción parece ir más allá y transcender con creses todo esto que conocemos. Aquel grupo de jóvenes lo demostraba cada noche.
En plan tranquilo, los eternamente bronceados huéspedes cenaban y compartían tragos en plan informal, alegremente esparcidos, aquí en el jardín, allí en el bar o la piscina. Escuchaban música también, claro, a un volumen más que tímido a juzgar por sus posmodernas maneras de comunicarse y edades difusas, que soportaban estoicamente el comportamiento adolescente.
Pero muy a pesar de toda esta delicadeza contemporánea a las 12:00 de la noche la música debía terminar. Entonces, minutos antes de la veda aparecía Michel Teló con “Ai Se Eu Te Pego”, cuya traducción será tarea de cada cual en su interpretación, que dicho sea de paso, está por demás cerrada. El volumen de los parlantes, ahora sí notablemente amplificado, desproporcionado con la tan bien valorada costumbre anterior, difundía la canción.
A partir de allí, el grupo esparcido se cohesionaba, se amalgamaba en carne y voz, danzaba, cantaba, devenía en tribu y se descontrolaba ascendiendo a un clímax explosivo, que se apagaba cuando terminaba la canción, pero retornaba instantáneamente cuando volvían a escucharla, operación que realizaban al menos unas tres veces.
Cada noche, el grupo repetía el ritual antes de que el horario de escuchar música acabara. Algo debe tener que se te pega la canción.
